Ya, en cierto modo, me conocen. Mi nene, el Santi, sin autorización,(atrevido como siempre,) publicó el relato de mis recuerdos. Como se habràn dado cuenta, no nací ayer. Con mi amigo del alma, Häberli, que se me fue hace poco, decíamos que con Benedetti e Idea Vilariño, somos de la sub 20. Por el año en que nacimos. Los espero.Tata

jueves, 14 de abril de 2011

Aquí me pongo a contarte 1

Recuerdan que prometí, si me daba el coraje, el contar que también yo, tuve mi canción hasta ahora casi secreta. Salvo para el Santi, con el que a veces, y cuando me visita, (de acuerdo a la droga de la verdad ingerida,) surge la necesidad de contar al amigo, (al mejor, claro,) mi deslumbramiento al descubrir el amor, y le relato entonces la experiencia vivida, que para mí fue gloriosa , y mantuve siempre guardada en el recuerdo.

Él me animó a hacerlo, porque según dice, las damas siempre están ávidas de escuchar o leer esas historias. Y decidí hacerle caso.

Acá va. Tenía 13 años recién cumplidos cuando dejé el Seminario, en el que estuve año y medio. Volví a mi pueblo añorado, donde mi hermana, que trabajaba en un casa de comercio en la que vivía, ya que era como de la familia y donde no había comodidad para mí, me mandó a un establecimiento de campo enorme, (no hay duda que siempre fui afortunado) al que limitaba por el oeste el río Uruguay, y por el sur un arroyo, creo era el Itacumbú, que al desembocar en el río Padre, formaba con él un triángulo glorioso, de monte, cielo, agua y pájaros. Y casi en esa orilla, señoreaba un timbó. Creo que es el árbol más grande de nuestros montes nativos. Seguramente la mayoría de ustedes lo conocen. Su semilla tiene la forma de una oreja. Y es negra. Es muy común en las plazas de nuestros pueblos, donde se lo conoce como oreja de negro. Tiene una particularidad; ese al menos la tenía, de no tener un follaje demasiado tupido por lo que su sombra a veces no es total, lo que hizo que quedara en el recuerdo de mi piel para siempre. Ya lo sabrán, pero todo a su tiempo.

Ya conté en otra oportunidad que durante mi estadía en ese lugar, por la mañana, llevaba a caballo, través de un campo enorme de trigo recién cosechado, el desayuno a los muchachos, hijos del propietario, (mate cocido con leche) en aquellas latas de dos litros que habían sido de aceite. Y luego, (aquí empieza la historia,) al medio día ayudaba a la hija de la casa, a llevar la ropa para lavar en el río. Ella tenía 18 y yo 13.

Por otra parte, yo venía del Seminario donde la virtud era condición indispensable para salvar el alma. Y ella, en cambio, no venía como yo, de un lugar donde la castidad era un estilo de vida que de no respetarlo condenaba al fuego eterno. Por el contrario, hasta hacía muy poco tiempo, vivían en Azul, cerca de Buenos Aires, donde había dejado a su novio. Y, claro, después de conocer el cielo, pensaría que el haberlo perdido sí que era un infierno. Osiris dice; “y era una tarde de estío!!” . ¿Saben lo que son los veranos del norte? Entonces imaginen; la pobrecita me habrá mirado, y sintiendo su soledad, (de todo tipo) se habrá dicho: algo es algo. No olvidar que era Diciembre. Y me propuso darnos un chapuzón. Por supuesto, me interné en la playita con mis pantaloncitos cortos; ella lo hizo en ropa interior.

Se imaginan; quedé sin respiración. Voy a transcribir una de las estrofas de Osiris.

Y era redondo el arrullo

caliente de las torcazas

y el churrinche prisionero

de mis sienes palpitaba!

Palpitaba…. Y ella, abría

Su risa como una jaula!

Claro; con mis trece años, virtuosos pero románticos, no sentí los arrullos calientes pero si ví dos torcazas prisioneras. Qué importaba el calor de los arrullos , si adivinaba la tibieza de las torcazas. Y les aseguro que el churrinche de mis sienes quería levantar vuelo. Y el agua fresca del río, a mí, al menos, me aquietó un poco, (no tanto) el latido de mis sienes treceañeras.

Luego llegó el momento de volver-como decían allá- a las casas. Y entonces ella me dijo algo que me dejó sin respiración. “Que feo que es estar con la ropa empapada; mañana para bañarnos vamos a desnudarnos, así no se nos moja.” ¿Se imaginan el susto.? No; no pueden imaginárselo. El susto y la ansiedad por que llegara el momento.

Y, cosa que nunca me sucedía, esa noche el sueño no llegaba. Pero a esa edad aunque tarde, nunca falla. Se imaginan a qué hora de la madrugada me desperté.

Después, la que no pasaba nunca era la mañana. Hasta que llegó, como decía Peloduro, la hora crucial de la historia, que era la del baño. Llegamos al río. Por supuesto, la que llevaba la voz cantante era ella. Como la lleva siempre el sexo ¿débil?- “Sacate los pantalones.” Ante mi duda: “¿qué estás esperando?”. Lo tengo todo fotografiado en la memoria. Una vez que lo hice: “ahora desprendeme el corpiño.” No se decía desabrochame ni tampoco soutien. Y sucedió el milagro. Osiris dice; “la ví desnudar su cobre, para jugar en el agua.” En este caso no fue su cobre. Lo que hasta ahora habían sido torcazas enjauladas, brillaron, con su color blanco mate y sus piquitos rosados, en todo su esplendor.

Y, seguramente , desde el más allá don Sigmund Freud se restregaba las manos, al encontrarse con un Edipo por partida doble. Ella, con su mezcla de adolescente ardiente y de mujer de desbordante de ternura, y yo, un gurí embobado por esa ternura que mi madre no había podido ofrecerme, (murió de tuberculosis antes de mis tres años, nunca me besó ni me pudo amamantar) pero ya con mi cuerpo encendiéndose no solo en ternura, formábamos una pareja ideal para ser estudiada por una sociedad de sicólogos. Por supuesto, quien tomó la iniciativa fue ella. El poema dice: “nos quisimos en la ardiente media luna de la playa”. Nosotros lo hicimos a la sombra del timbó, sobre una alfombra verde de gramilla que tapizaba la arena. ¡Y era un medio día de estío!!....

Nunca, las pocas veces que eso sucedió, cambiamos de escenario. No hubo trigo, ni parvas, ni flores como sombrillas. Recuerdo solo la gloria tibia de su piel.

Cada vez que aquello vuelve a mi memoria siento, quemándome la espalda como gotas de fuego, el sol norteño que se filtraba por entre el follaje del timbó.

Y, aunque no lo crean, mi conciencia de seminarista me remordía. No olvidemos que el protector de nuestra castidad era san Luis Gonzaga, al que nos ponían como ejemplo en el seminario. Pero, la verdad, el temor a un infierno hipotético, desaparecía cuando uno vivía permanentemente en el cielo. Y, como se imaginan, me enamoré perdida y desesperadamente. Me costaba dormirme, deseando que llegara la mañana y, por supuesto el medio día. Cada hora en la que no estaba cerca de ella, duraba una eternidad.

Ella debutaba como profesora. Yo, absolutamente virgen de toda experiencia, lo hacía como alumno. Siempre he dicho que soy un tipo con mucha suerte. A pesar del deslumbramiento, creo haber sido un alumno aventajado. La profe lo reconoció prodigándome caricias y ternura. Eso me marcó de por vida, y sirvió de escudo para, cuando ya de grande, y frente a una deprimente experiencia prostibularia, que no volví a repetir, recordara que eso no tenía nada que ver con la verdad.

Voy a llamar al Santi, mi consejero, para que me autorice a publicar o no esta experiencia. Si la hubiera escrito otro, me sonaría a una novelita barata de Corín Tellado.

Pero fue tal cual

31 comentarios:

Fernando Terreno dijo...

Ternura, envidia, admiración, más admiración todavía por ella, otro poco de envidia, regocijo. Los sentimientos se mezclan en tropel con tu relato.

Hermoso Tata, pero ahora que lo pienso bien... decís que la chica había andado por los pagos de Azul... humm, me parece haber escuchado esa historia...
¡Eras vos! ¡Tío! ¡Tío querido!...

(un poco de humor al final, porque no sé cómo salir de los recuerdos que nos trajiste).

FLACA dijo...

Tata:
Lindos recuerdos. Momentos que hacen valedewra la vida entera.

Marple dijo...

Maravillosa historia!
hay unos detalles que me encantan porque no solo conozco bien el timbó por la plaza del pueblo sino que en una vacaciones en el campo me enamoré con 13 años de un muchachito de 18. No tengo nada para contar porque el mismo santo San Luis Gonzaga me protegía más de la tentación que avos,evidentemente,jajaj
Es raro, me acuerdo mucho más de la estatua del santo, que estaba en la capilla de mi colegio católico que del muchachito del campo.

Gracias por la historia;pienso que la mía es más de Corin Tellado,(ese mismo verano me leí 70 novelas de dicha autora). Esa escena debajo del timbó para las lectoras de Corin estaba vedada:)

abrazos

Zulymaruy dijo...

Te quiero, Tataaaaaaaaa¡¡¡¡ Sos un grosso¡¡¡ qué divinooooooooo¡¡¡¡
Te juro que lo leí, y la ternura que transmite, es casi como la de aquél adolescente imberbe.
Realmente creo que la vida te "premió" en tu iniciación, al poner en tu camino a una chica deshinibida, que te planteó algo tan natural en forma de juego.
Y vos "tocaste" el cielo bajo la sombra del timbó¡¡¡ Y por mas seminarista que hubieses sido y Dios que te condenara, el macho cabrío que emergía en vos se instaló y dijo: "el infierno puede esperar¡¡¡"
Sabés lo que más admiro de esto? Que vos a tu edad -que sos un chico-, seas igual de deshinibido para contarlo, como aquella "profesora" de antaño al iniciarte. Naturales ambos, sin vueltas.
Tata, no habrás escrito aquella canción de Osiris, pero escribir este recuerdo y tener la deferencia de compartirlo con nosotros, es de por sí, una obra de arte y una generosidad de tu parte.
Un besazo giganteeeeeee pa´vos. Gracias.

Zulymaruy dijo...

PD: Tiene razón el Santi en cuanto a que las mujeres morimos -hablo por mí- por leer y escuchar estas historias de amor :) Sinceramente, me regodean el alma cuando son tan puras, sin dobleces. Otro

Bea dijo...

Sin palabras me dejaste.
Sin respiro me dejaste.
Pero sí, con un recuerdo compartido maravillosamente.
Te quiero mucho, te admiro más y te extraño como pocos.
Un abrazo y un beso es poco para devolverte este relato.
No sé cómo agradecer tan hermosa lectura.
Con todo amor te dejo por hoy.

El Tata dijo...

Fernando; quien iba a decir que después de tantos años,terminaría enterándome de nuestro parentesco. Pero la vida tiene sus sorpresas. Un abrazo bien fuerte, y otro a tu señora;(no se lo cuentes a ella,) pero mandame su nombre, porque solo la conozco por la flaca de Fernando. Y a lo mejor ella pretende, y con razón, no tener propietario.

El Tata dijo...

Hola Flaca querida; realmente,fue un regalo de la fortuna ese episodio. Santi sabe de todo lo que significó para mí como ayuda en muchas circunstancias. Tal vez, si me da el coraje, algún día se los cuente.
Un beso

El Tata dijo...

Marple; si te acordás más de S. L. Gonzaga que del de los 18. no fue el santo sino él,quien hizo de tu novela que pudo ser emocionante, un pobre cuentito de hadas. Te das cuenta que si fuésemos jugadores ya nos habríamos hecho unas preciosas redoblonas con el 13 y el 18. Un beso grandote

El Tata dijo...

Zuly; siempre digo que la vida fue generosa conmigo. Y así, de una u otra manera, me ha regalado momentos preciosos. Algunas veces porque sí, y otros cuando realmente los necesitaba. Éste recuerdo querido va a vivir siempre en mí.
Como dijo don Atahualpa, siento un dulzor amargo cuando me acuerdo. Yo también te quiero y te mando a vuelta de correo un beso enorme con por lo menos 5 ées más que el tuyo.

El Tata dijo...

Hola Bea. Gracias por tu comentario elogioso. Esos recuerdos de infancia son invalorables y por supuesto inolvidables. Un beso

FLACA dijo...

Tata:
Sos un crack.

Ambar dijo...

Hola Tata,en este "Aquí me pongo a contarte 1",yo personalmente ya estoy esperando el 2...el 3....o los que usted decida narrar.....

Mire, me encantó su relato,me movilizó,me puso piel de gallina,me dió pautas para poder seguir buscando ese trocito de amor que me complete.
Y también me retrotrajo a paisajes que se hicieron muy presentes ante su relato de mi propia infancia y adolescencia......
Baires tiene también esos lugares paradisíacos llenos de magia y de olores penetrantes,que nos conectan con la realidad diaria....
Muchas gracias por volcar sus sentires,y tal vez El Santi tenga razón en esto que a algunas mujeres nos estremecen las historias de amor,y yo le agregaría que;a mí me maravillan cuando vienen contadas por un hombre....porque muchas veces parece que somos nosotras las que los buscamos y los hacemos caer.....en maravillosas trampas de vida y de de amor....,o sea siempre en esta vida las cosas y situaciones son de a dos....
Abrazos cordiales.
Ambar...

El Tata dijo...

Ambar; gracias por tu comentario tan cálido. Artículo primero; el usted está terminantemente prohibido en la comunicación con mi blog. Tanto de ida como de vuelta. De modo que de aquí en más, no hay excusas. No sé en que zona de Buenos Aires transcurrió tu infancia; pero sea donde sea, siempre en nuestros recuerdos permanece lo más hermoso; que, claro, lo iluminábamos con nuestros sueños. En cuanto a seguir contando amores vividos, más o menos pensando cada cual en los suyos, adivina los ajenos. Un abrazo bien fuerte

Ambar dijo...

Jajajaja Tata,sucede que soy algo formal...y me cuesta mucho el tuteo...
Mi infancia transcurrió en Monte Grande,lugar de arboledas interminables,y olores a eucaliptus,pinos,paraisos,palos borrachos,jacarandas,y demás yerbas,muchas veces todas floridas al mismo tiempo y otras no tanto.....a mí me pueden los paisajes.
Y lo de los recuerdos de los amores.....eso ya es otra historia!!!!!jajajajaaja......todos tenemos algo por ahí.....
Gracias por su respuesta,muy cálida también.
Abrazos cordiales.
Ambar...

El Tata dijo...

Ambar; no es válida ninguna excusa. O me tuteás o rompemos las relaciones. Te cuento que me crié en un pueblito a orillas del Uruguay, frente a Monte Caseros en Corrientes. Tenia mi padre muy buenos amigos ahí, y atravesábamos el río, a veces en las noches de verano, en botes a vela. No te podés imaginar lo que era eso para un gurí de 9 años. Así que para mí no existía, felizmente la frontera. Y los sueños y los amores tanto allá como acá, eran y son los mismos. Un beso grande

Ambar dijo...

Mmmmmmmmmm Tata,empezamos mal!!!!jajaja,ya me sacó del medio!!!!ni hemos empezado a conversar y me borró de un plumazo.....téngame paciencia ni bien lo internalice;lo podré tutear....ya le dije que no es sencillo para mí....
Usted sabrá su respuesta hacia mi persona......jajajajaja.
Para mí el"usted",es muchas cosas unidas en una,a las cuales yo llamo respeto....
Que tenga el mejor día!!!
Ambar...

El Tata dijo...

Ambar; no seas mala; yo no te borré de un plumazo. Lo que sí te digo que lo del respeto para mí es secundario. El respeto no siempre conlleva el afecto; en cambio este si es inseparable del respeto. Pero la autorizo a que siga usted tratándome de usted, por más redundante que esto sea. De esa manera, estará usted segura que nunca pensaré que me falta el respeto. Un besote. (Con el mayor de los respetos

Zully dijo...

Hola Tata¡ Felíz fin de semana. Es mediodía y huele a asado por todos ladosss y yo leyendo blogs que quiero:) En fin, circunstancias de una mudanza semi trunca.
Releía tu post y tus comentarios y me enganché con dos cosas:
1) cuando le contestás a la Flaca, comentás que ésta historia vivida, te sirvió en muchas circunstancias y que de pronto algún día las contarás. Sería genial que te animaras¡¡¡ Casi te diría, como Puglia en sus almuerzos: "te conmino a que las cuentes"¡¡¡, pero me parecería una falta de respeto si te lo digo:);
2) me maravillo frente a tu humildad. Y no lo tomes como una pasada de mano por el hombro, pues no sumo galardones por ello. Es esa humildad y sinceridad de los Grandes. He tenido la fortuna de toparme con algunos de tu generación en mi vida: el "General" el día que llegaba a la radio, al poco tiempo de su liberación. Cuando salió del ascensor, solo, no sabía para donde agarrar, pobriño, y yo estaba en recepción junto a Juanis, la telefonista, porque sabía que llegaría, pero creí vendría con una comitiva. Pues no¡¡ apareció solito, con su sobretodo y sus cachetes bien rojosssssss. Yo tenía 18 años -para 19, como dicen las veteranas- y me acerqué como quien se acerca a un símbolo muy querido -que para mí lo era- con un respeto y hasta con temor de cómo dirigirme a él¡¡ Me saludó y preguntó si llegaba en hora para la entrevista mientras yo lloraba, pues no podía creer que lo tenía ahí, y él me tomó de las manos y me habló con tanta calidéz, y yo lo abracé tan fuerte, pobre¡¡¡
Y con Mario Benedetti no pasó lo mismo, pues ya no trabajaba yo en radio y ya era "veterana". Pero un día entré al bar de la calle San José y Cuareim -yo estaba intentando sacar a un detenido de Jefatura- y me acerqué a saludarlo. Ya le había visto en entrevistas, oído recitar sus poemas, pero siempre a distancia. Y ahora, al tenerlo frente a mí cual humilde mortal -que sabía lo era, yo lo había endiosado- sentí tal emoción¡¡ Pero vos ya le conocés en lo interno, yo no y quedé muerta al sentirlo entre tímido y niño que recibe un mimo. A partir de ese día, cada vez que pasaba por San José con el coche y veía que estaba en su mesa casi siempre colmada, le tocaba 3 bocinazos y seguía. Alguna vez saludó, no se si por las dudas o porque sabía que era yo, aunque en mi imaginario, prefiero creer que era por esto último.
Por eso entiendo a Ambar cuando se cuida en el "Usted" y quizás mas aún, al ser de la vecina orilla.
Por eso ahora que te "descubrí", voy a disfrutar a pleno de esa sabiduría y humildad de los Mas Grandes.
Un abrazote y besote pa´tí........y rompe muchos huevos mañana domingo:)

El Tata dijo...

Zully; no sé si me dará el coraje para contar intimidades non sanctas. No seas tan generosa; no me compares con mi general ni con el Mario; de esos nace uno cada mucho tiempo; por suerte pudimos conocerlos y admirarlos. En cuanto a de los grandes, ando por los 1,60. Y, hoy Domingo, no creas que rompí más que de costumbre. El lograr eso no es nada fácil. Un beso grande.

Ambar dijo...

Hola Tata,es que cuando leí su historia no me quedó más que tratarlo de usted,es mi manera;no por ser formal quiere decir que no sé de limitaciones.......jajajaja,(por lo del respeto lo digo)jajaja.
En fin,y.....como diría Don Benedetti"Táctica y estategia" hay que tener en la vida,y saber que a los "Maestros"se los respeta y listo.....
Gracias por la paciencia....... y, me atrapó el comentario de Zully muy reflexivo por lo menos para mí.
Besos para los dos.
Ambar...

Zully dijo...

Anda ya Tata, que te quieres quedar conmigo? jajajaja
Bien sabes que no me referí a tu estatura física, pero creces aún mas con tu sentido del humor. Bien dicen que lo que se hereda, no se roba, eh? En ese "tono" socarrón y un tanto espartano que utilizas cada tanto, avizoro la semilla que germinó en el Santi:)y que florece en sus letras.
Ambar, me cayó lindísimo tu comentario en cuanto al mío. Gracias:)
Felíz comienzo de semana para tod@s , besos y "abruzos"

Ambar dijo...

Chin,chin Tata.Muy expresiva esta nueva foto.
Saludos.
Ambar...

El Tata dijo...

Ambar; lo que hizo que la foto te pareciera expresiva, tal vez sea la forma en que mira el vaso quien lo sostiene. En cuanto a lo de nueva, sí lo es. Pero solo ella. El contenido, lo que está en el recipiente dicen que nació en mil setecientos y no se cuántos y sigue tan campante. Y el protagonista nació un poco después, pero no creas que tanto. Eso sí; también sigue de lo más campante

Ambar dijo...

Hola Tata,no sabía que la foto es reciente,sólo expresé lo de "nueva",porque la cambió por la otra que tenía....
Sobre el contenido del vaso algo sé,dado que tuve la oportunidad de ir a un club de esa bebida!!!!y.... aprendí algunas cosas,las cuales no las pongo en práctica!!!jajajaja.
Lamentablemente no sé beber......o por suerte no sé beber.....eso nadie lo puede responder,inmediatamente me río!!!!!jajaja.
Me alegra saberlo bien.
Saludos.
Ambar...

Zully dijo...

Querido Tata, levanto mi copa de vino -blanco- para brindar contigo, chin, y felicidades por los años bien vividos, por los no tanto y por los que aún nos restan:)
Estás estupendo¡y seguí tan campante¡
Buen finde pa´ti, un besote

El Tata dijo...

Zuly; gracias por el brindis, y por tu afecto y buenos deseos. Me había, (hace ya un tiempo,) hecho la ilusión de reunirnos en casa los de la cofradía para pasar un rato juntos vernos las cara y brindar por nuestra amistad. Pero eso quedó en veremos. Quien te dice que alguna vez suceda. Un abrazo bien fuerte y un beso grandote

Zully dijo...

Yo te diría Tata, que así como te animaste a escribir éste post -que estaría buenísimo nos cuentes algo más de lo que sea, pero de tus años mozos o de los que prefieras- que habías dicho, hace poco solamente que tal vez te animarás un día a escribirlo ¡y lo hiciste, jajajaja¡ ocurrirá ese encuentro éste año, no crees? Yo creo que no podemos andar tan al disparo por la vida -hablo por mí, no tanto por tí pues desconozco tu interna- que no fijemos un encuentro donde coincidamos el grupete. Mirá, con un grupo de ciberamigos de todo el mundo, pero en su mayoría de España, fijamos una "kedada" o encuentro en Madrid, en el año 2007 por 4 días. Fuí la única de Uruguay que concurrió. Es que además yo tenía un foro de discusión sobre "El difícil arte de amar", ¡¡¡¡ jajajaja En realidad, lo que comenzó pretendiendo ser una parodia del Erich Fromm, terminó convirtiéndose en un "punto" virtual de encuentro donde algunos colgaban poesías de su autoría, otros agregaban sus propias cuitas y me hacían preguntas, no podésss¡¡ Terminé siendo una suerte de Mary Scioli, te juro Tata. Fue una epoca divertida, pero también de calenturas neuronales, pues alguna vez alguno se plantaba con ciertos comentarios tontos subidos de tono, de los que supe salir airosa. Pero como todo, cumplió su ciclo.
Conclusión: si viajé a Madrid porque algunos organizaron un encuentro, por cierto que podré concurrir en Uruguay, después de mi mudanza¡¡ (estoy vendiendo mi casa y buscando una nueva:)
Un abrazote y beso grande en éste 1º de mayo

El Tata dijo...

Zully; no depende de mí el encuentro con las y los delincuentes de la cofradía. Yo estoy siempre a la orden pa' lo que gusten mandar. La pena es que el otoño hermoso que tuvimos ya se va, con sus días soleados ideales para pasarlos en el "patio jardín" que es mi orgullo. De cualquier manera, trataré de animarme a contar sucesos de mi paso por esta vida, aunque no esperes que transite por eso del difícil arte de amar, porque siempre fui muy tímido y no estudié demasiado esa materia

Zully dijo...

ayyyy Tata, creo que ninguno de nosotros salvamos de primera esa materia¡¡¡ Yo que creía que la estaba salvando, resulta que me la llevo.
En cuanto al otoño, ya pasará el invierno y vendrá la primavera y ahí tendrás tu patio-jardín, bien bonito¡ Vos sabés que yo estoy tan chocha con mi limonero en el fondo y mi Santa Rita en el frente. Y si bien son plantas, uno les tomó un afecto enorme. Los voy a extrañar.
Un abrazo gigante y buen comienzo de semana pa´ti

El Tata dijo...

Zully; yo a mi santa rita no la voy a extrañar porque ella impertérrita no se mueve de su sitio. Estoy seguro que si se da el milagro y nos encontramos los delincuentes especialistas en decir que a lo mejor, (pero hasta ahora siempre ha sido a lo peor,) si se da ese milagro, repito, no va a faltar, va a sobrar, la oportunidad de conocernos y hacer de una amistad virtual, una verdadera de carne y hueso