Ya, en cierto modo, me conocen. Mi nene, el Santi, sin autorización,(atrevido como siempre,) publicó el relato de mis recuerdos. Como se habràn dado cuenta, no nací ayer. Con mi amigo del alma, Häberli, que se me fue hace poco, decíamos que con Benedetti e Idea Vilariño, somos de la sub 20. Por el año en que nacimos. Los espero.Tata

miércoles, 16 de marzo de 2011





aquí me pongo a cantarte
con una voz de otros tiempos
unos cantan por ser más
yo canto por no ser menos


Así decía Fernán Silva Valdés en unas canciones que, cuando integraba la B. Municipal tocábamos en las escuelas. Esto viene al caso porque felizmente me reencontré con Grillo nochero, un libro de poesías de Osiris Rodríguez Castillo, las que me llevaron de la mano a los tiempos de mi niñez y adolescencia temprana. Nunca fui capaz de expresar en forma escrita mis sentimientos. Por eso siempre admiré a los dichosos que podían hacerlo, aunque muchas veces lo lograran a expensas (imitación mediante) del romancero español. Quiero compartir con ustedes algunos de, (lo que le llama él) poemas terruñeros. Este primero es un poco largo, y, tal vez a ustedes les resulte más, porque no compartieron como yo lo hice, el embrujo del agua, distancias y silencios. Pero creo les va a gustar. (Ojo; si hay alguna similitud, y no me refiero a la poética sino a las vivencias infantiles del autor y el de este club de lectores, es pura coincidencia)


CANCION PARA LAS PUAS DE MIS ALAS


Monte, fogón, y abrazo de guitarra.
y este colmo de grillos del silencio
y este dialecto líquido que pasa
con resaca de estrellas junto al ceibo
Por el aire, ciudades de luciérnagas
y una hogaza de luna, entre los dedos
de los árboles altos,
deja rodar migajas hasta el suelo

Lo sauces de la costa,
descienden en silencio,
su lluvia vegetal, enamorada
de la luz circular en los reflejos.....
El monte es un remanso donde se queda el tiempo..
Y aquí, donde dejase mi alborada
perdida entre los sauces,
me reencuentro
Me conocí, vagando por la costa
con meses de chicharra y mojarrero,
cuando entre fogonazos de churrinches
brillaba plata viva en los espejos....
yo merendé color en los chalchales;
me hundía en una réplica del cielo,
cobre de sol maduro por afuera;
rojo de sol naciente pecho adentro.

Un antiguo coloquio de torcaces
me ablandó el arenal, para los sueños
y la oración de manos en la nuca
que me llevó a los pagos del secreto

supe ser un gurí bien de la raza;
pero dejé en los libros el dialecto,
y perdí el fresco aroma de las flores
con nombre guaraní, que fue mi griego...

Junté polvo de trillo en la memoria
siguiendo el rumbo horizontal del tiempo,
y amaba el alma pálida de Europa
como a un flor anémica de invierno...

Hoy he vuelto a mis lares;
al remanso donde se queda el tiempo.
Regresé jubiloso a donde estaba,
tantas lunas atrás con mi dialecto.

Ya estoy en mí, y ascenderé mañana
rojo de sol naciente, pecho adentro,
con la misma pasión que por el alba
se despierta clarín el teru tero!

Resurgiré con púas en las alas,
de este colmo de grillos del silencio
de este dialecto líquido que pasa
con resaca de estrellas junto al ceibo!!

9 comentarios:

andal13 dijo...

¡Qué impresionante la fuerza auditiva y visual que tiene!

Gracias, Tata.

FLACA dijo...

Tata:
Te voy a decir que vos sos como el ave fenix(sigo sin tildes), resurgiste nuevamente con este blog, y eso me encanta. Yo no se que daria (todo con tilde) por haber nacido y vivido al lado del agua;mar o rio, me da igual.No tuve esa suerte. Pero si tuve el premio de haber nacido en una pequeña ciudad que es un pueblo, y eso no hay lugar que pueda igualarlo en el corazon.

"Hoy he vuelto a mis lares; al remanso donde se queda el tiempo". ¡Si podre comprenderte y comprender al poeta!...Se pe4rfectamente de lo que se trata. Te dejo un abrazote.

Marple dijo...

Tata:
lindísimo el poema!
no te puedo ofrecer un río pero sí una cañada, sauces, un ceibo, luciérnagas en las nochecitas de verano, luna bien visible, la Cruz del Sur,un churrinche que parece ser siempre el mismo, muchísimos pajaros,unas garzas blancas (chicas) que pasan en bandada hacia el este más o menos alas 8 menos 20 de la noche ,aunque otros años eran tordos, chicharras veraniegas, mojarrero creo que también y alguna mojarra en la cañada, teros que vienen a comer el pasto recién cortado,liebres muy gorditas intocables para nosotros, y un sin fin de cerros a lo lejos. No es un paisaje majestuoso como el del Río Uruguay, pero para mí es un paraíso.
Para disfrutarlo cuando gustes.

un abrazo.

de pesca nada, para eso hay que ir por lo menos al Cebollatí , que queda bastante lejos, según informes de mi esposo que es un gran pescador.

Fernando Terreno dijo...

Pido disculpas por adelantado por lo que sigue. He leído y disfrutado la poesía, pero no pude menos que sonreirme un poco con estas cosas:

...la lluvia vegetal, enamorada...
...brillaba plata viva en los espejos...
...cobre de sol maduro por afuera...

que me recordaron a
...sangra en tus riberas el ceibo en flor...
...y la pampa verde llega a beber...
...tu greda litoral...
de nuestro Jaime Dávalos, o a

...tu sangre primaveral de amor...
...las albricias de tu carne morena...
de nuestro Luis Franco

Se ve que todo los muchachos estaban traspasados por Lorca y por Huidobro. ¡Que par de hijos de su madre!
Un abrazo

Ah, "...plata viva en los espejos..." me recuerda a la hermosísima Gurí pescador ("plata viva en el juncal") del gran Osiris.

Zulymaruy dijo...

Pavada de poema elegiste, es precioso, me encantó¡¡¡
Yo nací en Montevideo y a mis 8 años a mis padres se les dio por salir a recorrer los caminos de la patria, como Julio César Armi. Hasta que aparcamos en Tacuarembó. Nuestro destino final en aquél depto., una casita sobre la ruta frente por frente al antiguo estadio de Tacuarembó y la Laguna de las Lavanderas.
Fue todo un descubrimiento para mí aquella belleza de sauces llorones; el perfume de los eucaliptos que te inundaba aún sin cruzar la carretera. Por las tardes con mis amigos, nos íbamos hasta la laguna y siempre nos encontrábamos con algo nuevo, ya el cantar de un pájaro que no había oído antes , hongos, flores y algunos nidos. Por cierto que la laguna no era lo que hoy es, sino mas agreste, probablemente no tan cuidada.
Ahí, y a fuerza de muchos cortes de pelo –lo tenía lacio y largo- y debido a los abrojos que mi “compañero” de clases de nombre Horacio Quiroga me tiraba, dejé el “no me tires abrojos, nene”, por el “no me jodas, gurí de miércoles” (el decía: “ayyyyyy, a ver cómo la montevideana se queja?”. Es que yo era bruta paloma también¡¡ quejarme al maestro diciendo: “éste niño me molesta”, era darle argumentos al enemigo)-
En fin, éste poema me trajo a la memoria todo aquello de “tierra adentro” para mí, diría que casi cinematográficamente.
Flaca, Tata………….y no sé cuantos más, ya se que el tiempo no vuelve atrás, pero ¡qué bueno que pudieron abandonar las nostalgia del país y poder hacer suyas: “Hoy he vuelto a mis lares; al remanso donde se queda el tiempo,”.
Un besote Tata y a todos los contertulios

El Tata dijo...

Andrea; lo de fuerza visual y audi tiva estoy de acuerdo. Pero para mí ese poema trajo, por sobre todo, un carga preciosa de recuerdos y nostalgia.

El Tata dijo...

Flaca; ¿así que ya me ves cubierto por mis propias cenizas?. Ahora pienso sacudirlas y regalarles un montón de emociones que nos dejó don Osiris

El Tata dijo...

Marple; ¿te das cuenta la fuerza que tiene la poesía? El Osiris con su poema sacó a luz tu sensibilidad y gracias a eso, tu capacidad de también hacer poesía de tus vivencias. Me dejaste con unas ganas enormes de conocer tanta belleza como la que describís de tus pagos. Lo de majestuoso es verdad, pero la belleza y la emoción de un arroyito viven siempre en el corazón de quien las disfrutó

El Tata dijo...

Zuly; a la laguna de las lavanderas la conocí,creo, antes que nacieras. Fui varios Diciembres a Tacuarembó a supervisar exámenes al Conservatorio Municipal. Me hice muchos amigos entre los alumnos, algunos muy queridos. Por supuesto que era más primitiva, (no existía la celebración de la patria gaucha) ¿Así que H.Quiroga se reencarnó para conocerte?